Quinientos metros cuadrados, veinte mesas ovaladas, treinta y cuatro rectangulares: cómo sentar a trescientos cincuenta invitados sin que parezca nunca un salón de banquetes.
Una sala grande no se llena, se compone. La Orangerie tiene quinientos metros cuadrados y acoge a trescientos cincuenta invitados, pero es la forma de ocuparla la que decide el ambiente.
Las mesas, primero
Dispone de veinte mesas ovaladas y treinta y cuatro rectangulares, con ciento setenta sillas acolchadas. Los dos formatos no cuentan lo mismo.
- Las ovaladas favorecen la conversación: nadie queda en la punta, todos se ven.
- Las rectangulares permiten las mesas largas, más espectaculares bajo las lámparas.
- Mezclarlas funciona bien: rectángulos en el centro, ovaladas a los lados.
La luz, después
Los grandes ventanales dan al castillo. De día, ese es el decorado. Al caer la noche, las cortinas opacas cierran la sala sobre sí misma y la pista toma el relevo.
«Cenamos frente al castillo, luego se cerraron las cortinas y se convirtió en otra velada.»
La terraza como respiro
Los trescientos metros cuadrados de terraza no son un extra: forman parte del recorrido. Cóctel antes de la cena, pausa entre servicios, cigarrillo de madrugada bajo la guirnalda de luces.
Le propondremos un plano de sala durante su visita. Escríbanos a contact@chateausaintgerme.fr.




